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POR: ESTEBAN MICHELENA

POR: ESTEBAN MICHELENA

EL SECRETO PODER DE LOS MANANTIALES

Las aguas termales crecen en popularidad: en muchos de los sitios donde estos manantiales son descubiertos se han construido balnearios, que convierten a ecuador en un inmejorable destino para los amantes de tratamientos naturales y spas.

La salita de rústica madera, igual que las mesas y sillas. El foco se descuelga con su propio alambre y, con las justas, riega luz a la mesa familiar. A través de las ventanitas cuadradas, apenas se mira cómo un espeso manto de neblina tapa el imponente farallón que da al frente del hotel. Se oye el incesante caer del agua, lo que añade tensión y misterio.
Entonces, mi padre hacía las cuentas del día. Aseguraba sentirse mejor de añejas lesiones de las pequeñas molestias que provocaba el largo viaje en jeep entre Quito y Baños de Agua Santa, a donde llegábamos una vez al año. Tempranito en la mañana, cuando el sol bregaba por romper las densas nubes, todos los hermanos íbamos —medio dormidos— a recibir el beneficio de las aguas termales.
Papá daba la mano al menor de nosotros y cada uno hacía lo propio con el otro. Y sin más, bajo los chorros de agua. Era un ritual: el baño en esas aguas nos aseguraría fortaleza y vigor para empezar el año lectivo con pie derecho. De regreso al hotel, mamá tenía organizado el desayuno, devorado al instante por el hambre que arriba con la natación y la madrugada.
La otra vuelta era, también, otro ritual: acudir a misa y, en la cena, liberar la imaginación ante las fantásticas historias narradas en los cuadros del templo: un caballo resbalando por estrechos senderos, un camión patinando en lodosas carreteritas, unos aventureros precipitándose al vacío. Al final, amparados por la Virgen de Agua Santa, todos salvaban sus vidas y ese era el segundo legado del paseo: por cualquier vaina, una bendición poderosa cuidaría de nosotros. 

Relajamiento y sanación
Decenas de años más tarde, ante inagotables molestias en la espalda, fue el fisioterapeuta quien me recordó estas aguas milagrosas. “Te vendrán bien un par de días en Baños: natación y gimnasia, dentro de las piscinas, tres veces al día”, dictaminó el experto. No habré sido el único: el turismo por salud es hoy un rubro presente en nuestro país, geográficamente ubicado a lo largo del Cinturón de Fuego de los Andes y abundante en aguas ricas en diversos minerales.
Hoy, numerosos spas proveen servicios relacionados con estos manantiales: terapias de relajación, reconfortantes ma-sajes, atención de médicos expertos aportan salud a miles de viajeros que, en cada inmersión, buscan el alivio físico de estos chorros y piscinas, a los que acuden también por una renovación emocional: los minerales actúan junto a la creencia rotunda del paciente de que obtendrá alivio. Y ocurre. 

Papallacta y el secreto de Los Andes
Un sol bañado en oro, el cielo de azul encendido y el Intisana que parece estar a la mano. El agua baja desde los volcanes y, a través de canales, llega hasta piscinas y albercas accesibles a mochileros, familias, paseos colegiales y de amigos; pero también objeto de grandes inversiones en hoteles donde el lujo, el confort y la privacidad invitan a estadías inolvidables. En plena ruta hacia la Amazonía, oculto a 3250 metros de altura, este poblado andino es parte de un milenario complejo volcánico conocido como Chacana. No se necesita más de una hora de viaje desde Quito para relajarse en piscinas de agua con sales de azufre, bicarbonatos, hierro, magnesio, entre otros elementos que alivian reumatismos, problemas respiratorios y dolores de huesos o articulaciones.

Cuenca, desde la Loma de los Hervideros
La Loma de los Hervideros es la gran proveedora de aguas calientes que emergen desde esta famosa falla geológica, la cual ha provocado importantes inversiones y desarrollo turístico en el austro nacional. A minutos Cuenca, con facilidad de transporte y diversa oferta hotelera, Baños, en la provincia de Azuay, se ha convertido en un destino familiar donde también coinciden los efectos de la diversión y la anhelada sanación a distintos pequeños malestares del visitante.

Así en la Tierra como en el Cielo
Ecuador es rico en este tipo de destinos, donde la salud es uno de los motivos para el viajero. En la bella Imbabura, casi a una hora de Ibarra, las termas de Chachimbiro son cada vez más apreciadas por sus aguas termales de origen volcánico y elevadas temperaturas, que se disfrutan en medio de un clima cálido y seco, con una media de 22 grados centígrados.
Oyacachi, abundante y frondosa, crece cerca del cielo: descansa camino al cielo, a casi 4000 metros de altura en las estribaciones orientales de Los Andes, en el cantón El Chaco de la amazónica provincia del Napo. Ofrece aguas sanadoras entre atractivos como cascadas, prístinos ríos, lagunas, sor-prendentes miradores, bosques misteriosos y otros propios de su naturaleza única, con temperaturas cercanas a los 5 grados centígrados.
Íntag, colorida como la mejor de las acuarelas que recrean la belleza de nuestros paisajes diversos, es uno de los paisajes más acogedores y cercanos a la capital. Este pobladito, cercado por una flora y un entorno que alegran el alma, cuenta con vertientes de agua, que alcanzan temperaturas de entre 40 y 71 grados centígrados, en piscinas pulcras y ambiente rústico, propio de la vida campestre. 

RECOMENDACIONES

  • Papallacta es una parroquia ubicada en la provincia de Napo, situada a 67 kilómetros al este de Quito. Esta parroquia es muy conocida a nivel nacional por la existencia de aguas termales y su hermosa laguna. Además, está rodeada de páramos con una gama de especies de flora y fauna, hechos que la convierten en un sitio de alto interés para turistas locales y extranjeros.
  • Las aguas termales de Baños en Cuenca son afamadas en todo el mundo por sus propiedades terapéuticas, las cuales proceden de las profundidades de la Tierra, de una falla geológica que tiene el aspecto de un muro muy ancho de 400 metros de longitud y 10 metros de altura.